Y que sucede en ese momento, tengo miedo de destruirme en el intento.
Y lo prometí, prometí seguir aunque apartara las manos del volante.
Prometí jugar hasta no tener manos para quemar, y hacerlo con una gran sonrisa.
Pero esta nave no trae vidrios y solo empacó un traje, su traje.
Olvide preguntar si corría el peligro de desintegrarme en el viaje.
Olvide preguntar si los diminutos meteoros me atravesarían los pulmones
antes de salir a la superficie. Olvide que necesito respirar.
Solo quería correr y ahora viajo a la velocidad de las palabras sin miedo, esperando mi anulación, pero por supuesto, debe ser con una gran sonrisa en mi boca.
A veces solo deseo que me empuje. Con una ligera patada en la espalda me lanzaría al espacio y volvería a flotar en el vacío. Por que usted ya lo sabe muy bien, yo no me pienso bajar.
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