domingo, 22 de agosto de 2010

Hoy me contaron la historia que soñé, y ame ver esas luces a lo lejos desvanecer.
Me mostraron el camino que debí atravesar, pero no tuve el valor para hacerlo.
Siempre evadiendo y disfrutando la simple existencia de esa incógnita que se mostraba desde el limite del cielo y el océano. Ese marcado limite entre caminar hacia adelante o volar hacia el ¿cielo?
Siempre queriendo saber que hay mas allá, mas lejos aun de lo que el sol alcanza a iluminar, mas lejos que el lugar a donde llegan las palabras.
Mas lejos.
Aún mas lejos.

Tan lejos que el aire no te alcanzara para llegar.
Pero aun así lo intentaras por que sabrás que no necesitas aire para llegar, es solo tu voluntad la que lo disfrutara al final, y claro, el recuerdo que guardaras y atesoraras por el resto de tus minutos en el mar.

sábado, 21 de agosto de 2010

No hay nada mas que decir, a excepción de lo que no-quiera decir.
Eso que no quiero decir, pero si quiero gritar y patalear para hacerte saber.

Ya sabes, ese agradable y horroroso sentimiento de gastar tus segundos como monedas en una dulcería de dulces sin declaración de impuestos. No quiero dejar de hacerlo, me hace sentir vivo a pesar de todo, a pesar de no estar viviendo como se supone que se debe vivir.

Creo que ya he pisado cada uno de los peldaños, he descendido lo suficiente como para descansar esta vez. La próxima vez, espero que cierres los ojos.

Me encartaría ser ese sticker roído adherido de mala gana a tu retina.