He visto la luna de mil colores mientras la guerra por el control de los humanos se libra detrás de un acantilado en la playa más agreste posible en la geografía marcada entre los caminos donde aun no logro caminar en paz, sin dejar de sentir como el filo de las piedras me divide en mil pedazos cada musculo de las plantas de mis pies.
He visto la luna de mil colores desde mil lugares diferentes, la he visto de color recuerdo, de color pálido, de color perdido y vacío, pero también la he visto de color anhelo, de color intenso y sosegado, de color distancia.
He visto como cada árbol estremeciéndose tapa esa miles de caras, excusándose en la pasión de la lucha, buscando su máxima extensión, intentando ser en todas sus posibilidades. He visto esos árboles y he visto sus intenciones. Sus intenciones de llenar los cráteres de la luna, sus incontrolables ganas de jamás detener esa batalla. Esa es la pasión de los árboles. Esa es mi la historia como la quiero seguir.
He visto la luna de mil colores o tal vez he visto noventa y nueve de un solo color.