sábado, 28 de enero de 2012

Caminando sobre lo mismo. Viendo mis pasos anularse y sentir el regreso de un derrotado, de un vencido, de un rendido.
Regresar de la batalla contra esa ola gigante que me arrastro una vez más a la solitaria costa. Una vez más al olvido. Una vez más a la sombra.
Tras recorrer miles de kilómetros en tan poco tiempo, tras la sensación de caminar en alta mar, todo regresa, y como un barco que perdió su rumbo a voluntad y no logro llegar un poco más lejos, regresa mi cuerpo inerte a esa sólida y cruda arena. De vuelta a contar granos de arena frente al mar.
Una vez más no soy y me sigue faltando ser.
Soy solo puños a la pared del silencio solitario.

miércoles, 4 de enero de 2012

Dígame cuanto me odia, le prometo que serán como palabras mágicas.
Si me dice cuanto le fastidio, sera muy fácil salir corriendo.
Si me grita cuantas ganas tiene de no verme, saltare a ese vacío y así ambos tendremos lo que queremos.
Pero no me susurre cuanto me ama mientras me da la espalda.

Es como lanzar una pelota contra una pared y esperar que la pared me lance otra pelota más. Aun no hay píldoras de surrealismo.

Sin saltar.

Y que sucede en ese momento, tengo miedo de destruirme en el intento.
Y lo prometí, prometí seguir aunque apartara las manos del volante.
Prometí jugar hasta no tener manos para quemar, y hacerlo con una gran sonrisa.
Pero esta nave no trae vidrios y solo empacó un traje, su traje.
Olvide preguntar si corría el peligro de desintegrarme en el viaje.
Olvide preguntar si los diminutos meteoros me atravesarían los pulmones
antes de salir a la superficie. Olvide que necesito respirar.
Solo quería correr y ahora viajo a la velocidad de las palabras sin miedo, esperando mi anulación, pero por supuesto, debe ser con una gran sonrisa en mi boca.

A veces solo deseo que me empuje. Con una ligera patada en la espalda me lanzaría al espacio y volvería a flotar en el vacío. Por que usted ya lo sabe muy bien, yo no me pienso bajar.

lunes, 2 de enero de 2012

Sulieta no, silueta, eso es lo que a veces engaña.
Engañan los reflejos aturdidos de realidad que solo quieren jugar, porque ¿para que imitar?
Engañan los reflejos de los espejos clavados detrás de los ojos, y digo detrás porque es el único modo de jugar con la realidad; "la tomas y luego la vomitas" decía uno de ellos algún día.
El exterior se engaña, también se engaña el interior, pues son espejos de interrogatorio, solo que ninguna de las dos partes lo sabe. El exterior cree que es el quien regresa, y el interior cree que sale de la manera más natural, obvia, no sabe aun que es una simple marioneta haciendo parte de uno de los juegos más macabros jamas creados.
Así de macabros son los ojos...que aún no la pueden ver, por que ella no los puede ver.

"Señor, lo tenemos todo bajo control"...dijo la señorita con quien soñaba en uno de sus poco e interrupidos sueños de esas noches de sabanas enrolladas. El solo quería creerlo.