sábado, 28 de enero de 2012

Caminando sobre lo mismo. Viendo mis pasos anularse y sentir el regreso de un derrotado, de un vencido, de un rendido.
Regresar de la batalla contra esa ola gigante que me arrastro una vez más a la solitaria costa. Una vez más al olvido. Una vez más a la sombra.
Tras recorrer miles de kilómetros en tan poco tiempo, tras la sensación de caminar en alta mar, todo regresa, y como un barco que perdió su rumbo a voluntad y no logro llegar un poco más lejos, regresa mi cuerpo inerte a esa sólida y cruda arena. De vuelta a contar granos de arena frente al mar.
Una vez más no soy y me sigue faltando ser.
Soy solo puños a la pared del silencio solitario.

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