No hay nada mas que decir, a excepción de lo que no-quiera decir.
Eso que no quiero decir, pero si quiero gritar y patalear para hacerte saber.
Ya sabes, ese agradable y horroroso sentimiento de gastar tus segundos como monedas en una dulcería de dulces sin declaración de impuestos. No quiero dejar de hacerlo, me hace sentir vivo a pesar de todo, a pesar de no estar viviendo como se supone que se debe vivir.
Creo que ya he pisado cada uno de los peldaños, he descendido lo suficiente como para descansar esta vez. La próxima vez, espero que cierres los ojos.
Me encartaría ser ese sticker roído adherido de mala gana a tu retina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario